Como cada año, con ocasión de la fiesta de San Maximiliano María Kolbe, fundador de la Milicia de la Inmaculada (MI), en el 83 aniversario de su martirio en Auschwitz (14 de agosto de 1941), y en la vigilia de la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, el Asistente Nacional de la MI en España, Fr. Jesús María Jiménez, OFMConv, nos dirige el siguiente saludo y reflexión.
Madrid, 09.04.2019
Fiesta de santa Benedicta de Benedicta de la Cruz (Edith Stein)
Queridos Milites,
Paz y bien a todos los que amáis a la Virgen Inmaculada y a su siervo, san Maximiliano María Kolbe.
De nuevo celebramos, con gozo y gratitud, la festividad de nuestro querido fundador, san Maximiliano María, apasionado discípulo de la Inmaculada, y fiel seguidor de san Francisco, el “poverello”. Supone un gozo inmenso este “encuentro” a través de esta carta, con todos vosotros Milites y Asistentes de los Centros locales de España: Granollers, Barcelona, Valladolid, Sevilla, Rivas Vaciamadrid, Yepes, Murcia y Madrid.
Habéis avanzado, según las posibilidades de cada uno, en vuestra organización interna, en la oración en comunidad, en la formación, en el apostolado y en el sentido de pertenencia a nuestra Familia: la Milicia de la Inmaculada. Y habéis puesto empeño en dar a conocer la Milicia, e integrar en ella a nuevos miembros. Continuemos, juntos, afianzando nuestra vocación, entregándonos sin límites al servicio de nuestra Madre y Señora. Cuidemos avanzar juntos en el camino hacia la santidad que se fortalece si renovamos constantemente nuestra consagración a la Inmaculada.
El cuadernillo “Con María 2024” que, con gran empeño debemos compartir con todos los de nuestro alrededor, y prestarle atención en nuestra oración personal, está dedicado a evidenciar el camino interior de Fray Maximiliano María, y la importancia que él dio a vivir en obediencia a Dios. El paso de las hojas nos va mostrando sus pensamientos, deseos, consejos, proyectos y su gran amor a María, todo ello, en obediencia a Su voluntad y a la de sus superiores.
A propósito de este adentrarnos y familiarizarnos con el camino interior de san Maximiliano María, los frailes Franciscanos Conventuales de la Provincia de Cracovia diseñaron los hitos de su vida interior en un programa llamado “Tras las huellas de san Maximiliano” y sobre este itinerario, la parroquia de Nuestra Señora de El Rosario de Madrid, preparó una peregrinación a Polonia del 14 al 23 de abril.
Cuánta emoción, cuánto gozo hacer este viaje; cuánto nos ayudó a conocer, in situ, la espiritualidad de la entrega a Dios sin límites, y la confianza total en María: “Totus tuus”. Esa peregrinación, además de un mayor acercamiento al testimonio del Mártir de la Caridad, nos ayudó a conocer más de cerca a otros dos testigos, también ellos polacos, que interceden por nosotros y nos impulsan al camino de la santidad evangélica, ellos son san santa Faustina Kowalska y san Juan Pablo II. Estos tres santos vivieron siempre con la mirada centrada en María, y poniendo su corazón en Ella.
Entre otros lugares visitamos Niepokalanow, allí está la imagen de la Virgen María, Mediadora de todas las gracias, que san Maximiliano “plantó” desde el primer momento que fue a visitar los campos en los que llegó a construir, no sin dificultades, la ciudad de la Inmaculada. Nos emocionó sobremanera entrar por la mañana en la primitiva capilla de madera y celebrar la Eucaristía, con la casulla de san Maximiliano, ¡qué privilegio!, y por la noche adorar al Señor en la custodia tan maravillosa de la Inmaculada conteniendo en su pecho a su Hijo en la sagrada Forma…
No es fácil encontrar palabras que recojan las resonancias de la escucha de los escritos de Kolbe, en los lugares santos en que vivió, y el sentimiento de visitar, tocar, y sentir en vivo lo que tantas veces habíamos leído en los libros… Ahora, retomando lo vivido, nos brota orar a María, darle gracias por su maternidad, su desvelo constante por sus hijos, por sus milites, y renovar nuestra consagración a Ella, deseando de corazón hacer su voluntad hasta morir en su amor.
En Auschwitz llegamos al pabellón número 11, donde está la celda de la muerte y donde murió de hambre y sed San Maximiliano y nueve presos más. Hallamos en el centro de la celda, un cirio pascual, signo claro de esperanza, él nos evocó la victoria de la Luz sobre las tinieblas del Mal.
A continuación, Birkenau, indescriptible la aridez del lugar con los crematorios destruidos, las vías del tren, la Puerta de la muerte, y la extensión de un campo de exterminio grandísimo, pero donde no cabe el dolor de Dios por todos los martirizados como su Hijo Jesús.
Después de una mañana de intensa peregrinación en esos dos lugares de horror indecible, buscamos por la tarde el silencio sanador de la Adoración eucarística y el regazo orante de la Virgen, junto a Ella oramos por la paz, la paz que debe brotar en cada corazón, en cada hogar, en cada nación, en el mundo entero. Y no olvidamos recordar las palabras de Maximiliano María, las que dirigió a sus frailes en el momento que fue apresado, debiendo dejar para siempre su querida Niepokalanow: “No olvidéis el amor” … No olvidemos lo que nos une a los hermanos.
El último fin de semana de mayo, celebramos la XV Asamblea nacional, por primera vez en Barcelona. El centro de la organización estuvo en el Convento de san Francisco de los Franciscanos Conventuales. El trabajo conjunto de mílites y frailes dio como resultado dos días inolvidables de confraternización, de conocimiento de cada centro local, de formación, de oración y de asamblea, propiamente dicha, muy rica en propuestas, proyectos, como la redacción de nuestros Estatutos nacionales …Todo tan enriquecedor, que nos mueve a seguir unidos trabajando para la Inmaculada, llenos de ilusión y de fuerza en la misión, dejándonos guiar por Ella. Permitamos que Ella vaya horadando, en nuestro camino interior de milites, el empuje de la obediencia al querer del Señor: “Haced lo que Él os diga”. Nuestro Señor nos recordará a cada momento dónde se halla el cauce “madre” de nuestro camino de obediencia: “Escuchad a Quién es vuestra Madre, Maestra y Guía. Ella os enseñe el camino de la verdadera obediencia evangélica” …
Queridos milites, el próximo miércoles, día 14, estemos donde estemos, hagamos memoria de la hora suprema martirial de san Maximiliano María. No olvidemos el amor de esa hora cumbre, y de cada hora de descenso humilde que le llevó a servir y vivir en obediencia de amor a lo largo de toda su vida. “San Maximiliano María enséñanos a consagrarnos a la Inmaculada ocurra lo que ocurra, en la luz y en la oscuridad, en la fuerza y en la debilidad, en la bonanza y en la tormenta de la prueba, en el gozo y en la cruz… ¡siempre! Siempre como tú. Ruega por nosotros”. Hágase. Hágase. Amén.
Queridos milites a vuestra oración confío la labor de cada uno de nosotros, Hermanos franciscanos, y la de los sacerdotes diocesanos que también acompañan a grupos locales no vinculados directamente a nuestra Orden. Gracias por la atención que ponéis en esta encomienda. Nosotros oramos por vosotros con el deseo de que viváis de lleno la vocación de Milites, servidores de nuestra Señora.
Sólo que me queda bendeciros en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Y con la bendición maternal de la bienaventurada Virgen María os animo a vivir unidos en el vínculo fraterno con todos los miembros de nuestra Milicia, y en camino sinodal con toda la Iglesia.
Un abrazo y mi gratitud a todos vosotros,
Fray Jesús-María Jiménez Martínez OFM Conv.
Asistente nacional de la MI en España





